Santiago, Finisterra y Muxia
Antier aprovechamos para salir a caminar la ciudad en la noche. Las peregrinas se fueron a dormir pues estaban rendidas pero a Sergio no lo apagaba nadie. El cielo azul profundo vuelto ya gris con la últimas horas del día (10:30pm) , un poco de neblina bajando y las luces de los monumentos hicieron de ese momento algo muy especial. Una estudiantina de unos 15 integrantes hombres animaba un montón de peregrinos y turistas bajo los arcos de una esquina de la plaza. Sonaron la quena del inca y la ranchera mexicana y por supuesto vendieron discos como arroz. La tienen clara y lo hacen muy bien. De ahí anduvimos por todas las calles, plazas y recovecos de este centro histórico que ya se encontraba muy solo. Sin embargo llegando a la Plaza de Quintana en uno de los laterales de la Catedral en una esquina de lejos veo un personaje que me asustó. El peregrino escondido o vagabundo. No se cómo le llaman pero aunque es famoso no habíamos oído nada de él. Estaba segura que tenía truco ...